jueves, 22 de diciembre de 2011

Antoñico el invécil

A las buenas tardes. Me llamo Antonio Fuensanta, aunque tós me llaman Antoñico, Antoñico el Invécil. Me gusta que me digan así porque lo dicen con cariño, aunque madre se pone como una burra cuando lo oye, y les grita que no soy invécil, solo lentico de ideas.

Aqui en Torrijo de la Cañada tengo a mis amigos. Y son muy buenos conmigo. Me preguntan casi tós los dias como estoy, qué cosas divertias he hecho, y cómo me va con las zagalas. Don Julián, el párroco, me dice que se estan burlando de mi, pero eso no pué ser... yo creo que me quieren mucho (como amigos, no vayamos a joder la marrana).

El otro dia, por ejemplo, me se acercan el Alberto y el Prica, que lo llaman así porque una vez que fue a la capital, lo arrestaron por intentar llevarse un jamón en el Prica (creo que ahora lo llaman Carrefú o algo así), Pos eso, que me se acercan el Alberto y el Prica, y me dicen que van a hacer una fiesta, y quieren invitarme.

"¡Voy a una fiesta, voy a una fiesta!", Yo reía, corría, saltaba, cantaba y aplaudia, y ellos se reian también.

"Además, vamos a comprar unos globos mu caros, pa que la fiesta sea cojonuda, Mira, Antoñico, mira que guapos".

El Prica me enseña el globo. Debe ser mu caro, porque no viene en bolsa grande, sino que en el paquete hay uno solo. Me dice que lo abra, yo lo hago, y saco el globo... paice un poco mojado, y no se hincha mucho, pero si, es mu guapo.

"Ostia, que globo"

"Es mu caro", me dice el Alberto, "y se llama condón, y lo vende la señá Lucía.. Anda, Antoñico, haznos el favor de ir a comprar diez cajas, que sabes que no me dejan ir desde que me pillaron con la Pili".

Me da dinero, y voy a donde la señá Lucía, que es donde madre me manda a comprar aspirinas y tiritas. Entro, y le digo

"Buenas tardes señá Lucía"

"Buenas tardes Antoñico, tesoro ¿qué tal hoy?"

"Mu bien, gracias" Siempre tan buena conmigo.

"¿Qué se te ofrece hoy? ¿Tu padre se ha quedao sin jarabe pa la tos?"

"No, señá Lucía, hoy quiero diez cajas de condones"

"¿Diez cajas de queeeeee?" Jope, paice que s'ha asustao.

"Condones, señá Lucía, diez cajas de condones"

"¿Y pa qué quieres eso tu, Antoñico de mi vida?"

"¿Pa qué va a ser? Pos pa hacer una fiesta"

La señá Lucia que se desmaya, la Pili que se escojona de risa, don Andrés que me da un sopapo que casi me estozola. Salgo corriendo de la tienda, le digo al Alberto y al Prica lo que ha pasao, y que ellos se echan a reir tambien... y yo, que soy torpecico pa entender los chistes, me rio tambien pa que no se note que no me he enterao que pasa...

Y es que el Alberto y el Prica se estan riendo tol santo dia conmigo, y me dicen que soy mu divertido y cachondo. Y por eso me tratan tan bien.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Jejejeee..muy bueno!
Pero además, desgraciadamente es muy verdad,¿cuantas veces los amigos se han cachondeado a costa de un "amiguete" ( y dicen, "no, si no es por hacerle ridículo, nosotros le queremos mucho, somos sus mejores colegas!") dejándolo en ridículo delante de todo el mundo?

Si quieres de verdad a tu amigo, no te ríes de sus defectos, sino intentas ayudar y estar orgulloso de sus logros y defender a el contra los "amigos" que le tomen el pelo de mala manera utilizando sus defectos para hacerle ridículo.

Conociendo un poco (y solo un poco) como piensa el autor de esta historia, creo adivinar el auténtico mensaje detrás de ese cuento, y me parece que merece un sobresaliente.

Una vez más nos has sorprendido con tu inteligencia y tu capacidad, y nos has demostrado el gran HUMANO que se esconde detrás de ese ser humilde y con enorme corazón,que es capaz de dar y dar sin pedir nada a cambio!

¡Gracias!

Mindy dijo...

me ha gustado tu blog! ^^
encuentro cosas con las que me siento identificada!
te sigo!! ^^

Elfa perdida dijo...

Me ha encantado, y es que a veces las personas podemos ser muy crueles. A nadie le gusta que le traten mal pero a menudo olvidamos que no debemos hacer lo que no nos gusta que nos hagan.
Te sigo, un abrazo.