miércoles, 16 de septiembre de 2009

No deseado

No, esto no va a ser un cuento de hadas, ni una de esas extrañas historias que demuestran que soy un tonto que no entiende el mundo real. Eso no quiere decir que lo entienda. Aunque creyera que sí.

Todos los que nos paseamos por el mundo virtual sufrimos el problema del spam, el correo no deseado. Aunque cada vez se envían más correos basura, en la actualidad para muchos el problema se ha relativizado mucho, gracias a los filtros de las cuentas de correo, que con mayor o menor acierto, tratan de evitar que dichos mensajes nos molesten. ¿Qué sería de nosotros sin el asombrosamente efectivo filtro de Gmail?

Ahora recibimos más correos basura, pero nos molestan menos. Hace sólo unos años había que andar con pies de plomo para evitar que tu cuenta se convirtiera en blanco de cientos de correos diarios. Había que vigilar dónde dejabas tu correo para registrarte, hacerlo sólo si te parecía segura la página o si lo considerabas necesario. Asegurarte que tu dirección no se encontraba visible a los ojos de desconocidos.

Incluso muchos teníamos una cuenta de correo que sólo usábamos para registros, que no era de uso personal, y sabíamos que se podía borrar todo el contenido sin siquiera mirarlo.

Para mí, el spam siempre ha sido un fastidio. Algo que debía ser erradicado. Y que esa era la opinión de la mayor parte de usuarios normales.

Pero está claro que me equivocaba. Lo que había que hacer no era erradicarlo, sino democratizarlo. Que todo el mundo usara esa útil herramienta que es el correo no deseado para decirnos a dónde debemos ir, qué debemos hacer y a quién votar en el concurso de turno. Pero como el correo electrónico no era suficiente, había que buscar una herramienta más potente.

Y se inventaron las redes sociales. Facebook, tuenti, myspace… se convirtieron en una herramienta perfecta para tocarle los cojones al personal.


Yo, iluso de mí, abrí una cuenta en Facebook para tener a algunos amigos más a mano, poder preguntarles de vez en cuando que tal les va en la vida, picarnos con las puntuaciones de los juegos y reírnos con los resultados de los test tontos que pululan por la página. Pero me encuentro que algunos de esos amigos sólo me quieren para mandarme anuncios.

No critico a los que lo hacen por tener parte interesada. Es normal que un grupo quiera que vaya a sus conciertos o que un local pretenda que vaya a consumirles. Tampoco critico las invitaciones a juegos, regalos y chorradas varias, porque esas chorradas son el entretenimiento de la página.

Critico a quienes abusan de mi confianza para intentar influir en mi criterio, pidiéndome en ocasiones y ordenándome en otras ocasiones que haga cosas, sólo porque a ellos les gusta, sin entrar en consideración si a mí me puede interesar.

Me da igual si es familia, amigo o semidesconocido. El correo no deseado me molesta mucho, y si puedo, hago lo posible por evitar recibirlo.

SI ENVIAS UN MENSAJE A TODOS TUS CONTACTOS, ESTAS ENVIANDO SPAM, Y PUEDES PERDER UN AMIGO.

sábado, 5 de septiembre de 2009

El último aragonés vivo

Soy aragonés

¿Y eso qué significa?

Pues... no es fácil de explicar, así que os dejo un pequeño cortometraje que nos retrata bastante bien. Demasiado bien, quizás...



Un saludo
Angel