sábado, 30 de junio de 2007

Fantasmas

¿Creemos o no creemos en los fantasmas? Esta es la tipica pregunta que la mayoría de la gente no sabe qué contestar... Casi todos dicen "no, pero..."

¿No, pero...? ¿Sí o no? Que no es una pregunta tan difícil, o al menos eso creo.

El principal problema está en nuestra educación. Creemos lo que nos han enseñado a creer (o nuestros padres, o nuestro entorno, aunque a veces aprendemos ni se sabe dónde). Y hemos pasado de un mundo donde Dios es el centro de todo, a un mundo en el que sólo tenemos lo que vemos. Sólo aceptamos sin pruebas lo que nos interesa. Y pensar que hay algo más, que hay otra vida donde no necesitaremos el móvil, el mp5 o el ADSL... nos turba y nos altera. Por eso nos resulta más fácil negarlo.

Eso, y el temor a que nos consideren unos locos.

La sociedad no admite a los locos que creen en fantasmas. Pero admite sin ningún problema las contradicciones que conlleva:

No creemos en la existencia de nada más allá, no creemos que haya nada ni nadie que altere nuestras vidas, pero creemos en el destino, en los amuletos y en hacer cosas que dan buena o mala suerte. No creemos en la futurología, per o leemos horóscopos, cartas y manos. Nos preocupamos con qué pie nos levantamos, si se ha caido la sal, si pasa un gato negro o hay una escalera.


¿Conoces alguna historia creible de fantasmas? No me refiero a cuentos ni a cosas que hayás visto por la tele o leído en alguna revista. Me refiero a historias que te haya pasado a ti, o te haya contado alguien que merezca tu crédito. Seguro que si. Casi todos conocemos alguna, o propia o de alguien cercano. Y sin embargo... cuando pregunto si la gente cree en fantasmas, normalmente siguen contestando "si, pero..."

Porque es algo que no comprendemos, que no sabemos explicar. Y en este mundo moderno, lo que no está basado en una fórmula (la entendamos nosotros o no), simplemente, no existe.

Por cierto, si se te cruza un gato negro, no tendrás problemas siempre que no lo hayas pisado. Y si ves una escalera, mira arriba. Si están pintando, no pases, te mancharás. Si están, por ejemplo, con cables, no pasa nada. Y yo también tengo mi propia historia de fantasmas.

miércoles, 27 de junio de 2007

Nos estamos haciendo viejos

Anuncio Coca-cola

Es cierto, ya no soy un crío, aunque muchas veces actúe como tal.

(Tiene narices que nos lo diga el rey del imperialismo yanki...)

martes, 26 de junio de 2007

Una rayita, por favor

Según leemos en diversos medios de comunicación, España es el país donde más cocaína se consume, cuadruplicando la media europea, y superando, incluso a Estados Unidos.

Vivimos en una sociedad basada en el ocio, en la diversión. Tenemos miles de posibilidades para disfrutar, tenemos el mundo a nuestros pies.

Y sin embargo... la juventud define la diversión de un modo: el exceso. Salir por la noche hasta el amanecer o más tarde, alcohol, drogas, desenfreno. El exceso de alcohol o el consumo de drogas no está visto como un peligro para la salud, simplemente, como una necesidad para divertirse.

En ocasiones, miro alrededor y me siento un bicho raro. No exagero cuando digo que hay lugares donde el consumo de drogas es la norma y no la excepción. Y conseguirla es muy fácil. Yo, que nunca he tomado, ni comprado, ni buscado, podría conseguirla en poco rato, y a buen precio. Y eso que vigilan mucho a quien vender para evitar lios.

¿Por qué está ocurriendo esto? Actualmente hay muchos jóvenes, que como no valen para los estudios, entran pronto en el mercado laboral. Son gente que no tiene obligaciones, en muchos casos, ni siquiera tienen que dejar parte del sueldo en casa. Han crecido en una sociedad de consumo, y de repente se encuentran con cientos de euros, quizás mil, en el bolsillo. Sus únicos gastos: ropa, caprichos, teléfono móvil, coche quien lo tenga. Y el resto... para divertirse.

Se les abren los ojos como platos ante un buen sueldo, incluso, aunque no lo necesiten, hacen horas extras sin necesitarlo. Así, con mucho dinero en el bolsillo, y necesidad de desconectar... van a la solución más rápida.

Dejo aquí dos respuestas que me dio una compañera a dos preguntas. Preguntas sencillas, pero que demuestran la diferencia entre su forma de ver la vida y la mia

1- Trabajas a tiempo completo, tienes un buen sueldo. No tienes que dejar dinero en casa, todo lo que ganas, es para tus gastos personales y tus caprichos. ¿Por qué haces horas extra? Respuesta: porque si no no tengo dinero para las vacaciones


2- ¿Por qué esnifas? Respuesta: Porque te metes una raya, y se acaban tus problemas


(deprimente...)

sábado, 23 de junio de 2007

El autobús del Monsters

Monsters of Rock
Feria de Muestras de Zaragoza
22 y 23 de junio.

Catorce grupos de música heavy en dos días. Grandes mitos, mucho espectáculo y gran encuentro de los heavys de Zaragoza y parte del extranjero. En resumen, una excusa perfecta para divertirnos.

15:45 Otros géneros musicales los difruto con amigos, pero el heavy es asunto familiar. Quedo con la familia a las cuatro de la tarde, para coger un autobús de línea hasta el pabellón Principe Felipe. Allí se cogen los autobuses para el Monsters (la Feria de Muestras está a unos diez kilómetros de distancia, y teniendo en cuenta que beberé cerveza, no cojo coche ni aunque tuviera, que no tengo.

16:30 Pagamos los tres euros por barba del billete de bus (al precio que están las entradas, podría ir incluido, pero no... va aparte). El año pasado sólo eran dos euros... pero teniendo en cuenta que el servicio funcionó bien, no nos quejamos (total, ¿para que?, si no nos libramos del pago)

17:00 Llegamos y nos encontramos a miles de personas esperando para coger la pulsera de acceso (en otro festival que fui, M2, no habia que hacer una cola separada, te la ponían en la entrada cuando rasgaban la etiqueta). Tenemos suerte y vemos una cola mucho más corta que las demás, pero un amigo me cuenta estuvo hasta las seis, y porque se cabrearon y tiraron las vallas de la cola, y acabaron dándoles las pulseras de cualquier modo.

Desde las 17:00 hasta la 01:30, poco que objetar. La música, buena, el sonido, mejorable, Mago de Oz, veinte minutos tarde, la bebida, mucho más controlada de lo habitual. Vamos, que durante casi todo el día hicimos lo que habiamos ido a hacer.

01:30 Ozzy Osborne termina dentro de quince minutos, y con él, la primera jornada. La mitad de la familia se ha marchado hace media hora. Mi hermana y yo, que somos los únicos que quedamos, decidimos marcharnos ya para no tener problemas a la hora de coger el autobús de vuelta.

Nos encontramos delante de nosotros a unas cien personas esperando el autobús. El año pasado, había varios puestos en linea, que al ir llenándose iniciaban el viaje de regreso a casa. Asi que toca esperar. Desde que salimos hasta que termina el concierto, llega únicamente un autobús.

01:45 El concierto ha terminado. Quince mil personas salen del recinto, quizás la mitad para coger el autobús. No respetan la cola.

02:00 Llega un autobús. Ya deberían haber empezado a llegar en bloque, así que el mosqueo empieza a generalizarse. La gente se agolpa en la puerta. Suben más de los que caben. El conductor no puede salir hasta que las personas que se encuentran de pie se bajen. Los que han subido, no quieren. Llega la guardia civil para calmar los ánimos. El autobús consigue salir varios minutos más tarde. En la siguiente hora, sólo llegan tres autobuses más. La gente se pone muy nerviosa. Gritos, empujones, subir a toda costa y no bajar incluso sin sitio, aunque suponga que el autobús así no sale, y retrasa todo mucho más.

03:00 Nervios, gritos, incomprensión. Estamos cuatro o cinco mil personas ahí, y apenas hemos visto media docena de autobuses. La guardia civil nos confirma que la organización sólo ha contratado tres autobuses que están haciendo el recorrido de ida y vuelta. A un máximo de dos viajes por autobús y hora, y a 55 plazas por autobús, las cuentas lo dicen todo: Nos han engañado. La guardia civil pide refuerzos, controla la subida del personal a los autobuses, e intenta calmar a la gente. No tienen la culpa, pero se están comiendo el marrón.

03:30 Las alternativas son pocas: Esperar y meterse a empujones (y acabarás en el suelo pisoteado), taxi (caro y allí muy pocos; encima los telefonos de radiotaxi comunican) o hacer autostop de alguien que haya subido en coche (súbete al coche de un desconocido que encima viene de un concierto de diez horas, y verás lo que puede pasar). Mi hermana y yo decidimos abandonar la parada del autobús, e ir a la salida, donde están los coches y los taxis) Tarea complicada... hay varias personas con las mismas ideas que nosotros, obviamente. La guardia civil decide, por fin, y para evitar problemas gordos, buscar autobuses disponibles en la ciudad.

03:50 ¡Milagro! Llega un autobús que no estaba haciendo la ruta hasta ahora, es un autobús que hace linea con un barrio de la perferia (todos conocemos a ese modelo de autobús como el Casetero...) Decide no ir hasta la parada, sino que para ahi mismo, donde estamos nosotros, y todos podemos entrar. Iniciamos el camino de vuelta a casa. En el camino vemos en dirección contraria media docena de autobuses. Es un progreso, pero insuficinte.

04:30 Llegamos a casa con más de dos horas de retraso. Y encima hemos tenido suerte... porque aún había más de tres mil personas esperando... sin saber cuándo iban a abandonar el recinto.

05:30 Los nervios me impiden dormir. Por eso me entretengo en escribir esto. No servirá de mucho, pero bueno. Y mañana toca volver.

miércoles, 20 de junio de 2007

Persona, animal o cosa?

¿Es una persona, un animal o una cosa? Esa era la primera pregunta de cierto juego, en el que el objetivo es adivinar qué hay en la mente del protagonista del juego. Gana, obviamente, quien acierta.

Pero no es del juego de lo que quiero hablar... sino de las personas.

Somos personas, tenemos un rostro, una cabeza más o menos vacía y un corazón.


Imagino que habrá sonado sincero... o casi. Porque nos consideramos a nosotros mismos personas, pero nos cuesta mucho tratar como tales a nuestros semejantes. No queremos que nos dañen, pero actuamos como si el que tenemos delante no tuviera un corazón frágil.

  • Los padres no son personas, son perfectos. Y cuando descubrimos que no lo son, les perdemos el respeto
  • Los hermanos no son personas, son una lata
  • Los amigos no son personas, sólo nos acordamos de ellos cuando necesitamos algo
  • La pareja no es persona, es nuestra posesión
  • Los hijos no son personas, son algo a lo que proteger a toda costa. No tienen capacidad para pensar, y no queremos que la tengan nunca
Y, naturalmente, queremos que nos traten como seres humanos, pero casi siempre anteponemos nuestras necesidades a la de los demás, poniendo el interés por delante de las personas.

Como decía Antonio Banderas en un anuncio... no es lo que tengo, es lo que soy. Pero claro... estaba intentando hacerte creer que para ser, tienes que tener, así que intenta engañar, como casi toda propaganda.

Y mientras tanto... seguire buscando el final del arcoiris. Pero me temo que cuando llegue, en lugar de un paisaje maravilloso, encontraré una tierra llena de agujeros, porque todos los que llegan lo hacen con un único objetivo... encontrar la olla llena de oro.


(P.D.) Que nadie me diga que es distint@. No porque no lo crea, sino porque lo sé... si no fuera así, no os interesarían estas gilipolleces. O si?

lunes, 11 de junio de 2007

Apariencias

Voy a decir dos cosas que seguro sorprenden al lector: Primero: las apariencias engañan. Segundo: nos dejamos influenciar por las apariencias.

Que si, que ya sé que tú eres distinto: "La belleza está en el interior". "No me fijo en la fachada, sino en lo que hay detrás". "No me dejo guiar nunca por las apariencias".

Por ejemplo: ¿cuantas veces habéis oido la frase "no soy racista pero..."? ¿Pero? Esa frase suele ir seguida de algún comentario racista, generalmente contra un grupo de personas (los chinos están acabando con el pequeño comercio, los negros nos quitan el trabajo, no puedes fiarte de los peruanos...) A ver.. no estamos obligados que nos guste todo el mundo, habrá gente que nos caiga bien y gente que nos caiga peor. Eso es normal. Y también es normal que entre los que nos caen bien o mal haya extranjeros, si los conocemos. Lo que no es normal, es que no nos guste ninguno, o que nos gusten todos (esto último suele ser racismo autonegado)

Si no conseguimos un trabajo porque se lo dan a un senegalés sin papeles por la mitad de dinero, la culpa no es del senegalés, sino del empresario que quiere ahorrarse dinero. Y de los que en otras ocasiones han aceptado cobrar todo o parte del sueldo en negro, para evitar tener que pagarle a Hacienda (si no existiera la economía sumergida, no habría competencia desleal en los puestos de trabajo). Yo trabajo en un lugar donde todos los puestos son legales, y todo el dinero cobrado figura en nómina. Ahí, un español tiene las mismas oportunidades que un inmigrante legal. Los ilegales, no tienen sitio. Pero claro, cada vez hay menos españoles, porque no quieren ese puesto. Y luego se quejan.

Pero hay más. No sólo tienen que preocuparse de las apariencias los inmigrantes... nosotros, también tenemos que aguantar que nos traten por lo que aparentamos.

Oscar es mi cuñado. Y es heavy. Pelo largo que tiende a ondularse de un modo irregular, perilla y vestido normalmente con una camiseta negra. Vamos, lo opuesto a llevar traje y corbata. Fue a El Corte Inglés con mi hermana con la intención de comprarse una cámara de fotos digital. Querían una buena cámara, no se conformaban con un modelo básico de bajo precio. Pues bien, no hicieron más que entrar en la planta de electrónica, cuando vieron que uno de los guardas de seguridad no les quitaba el ojo de encima. Se acercaron a un vendedor, y éste contestó con mala gana, con poco interés para intentar venderles algo... seguro que lo consideraban inútil.

Así que empezaron a mirar todas las cámaras, tranquilamente, cogíendolas del expositor (cada vez que cogían una saltaba una alarma), mirándolas bien y dejándolas después (trabajo para el dependiente apagar la alarma y volver a colocar la cámara, eso si, sin molestarse en atender a los clientes). El guarda de seguridad vigilando de cerca. Dejaron todas las cámaras, y se dirigieron a las escaleras manuales, para subir a la planta de arriba. Pero no lo hicieron, se giraron y volvieron a entrar en la planta de electrónica, en cuya puerta se encontraron al guarda llamando a su compañero para decirle "están subiendo".

Compraron una cámara de unos doscientos euros (yo no lo habría hecho), y cuando se iban a marchar, se acercaron al guarda y Oscar le dijo: "La próxima vez, no te fies tanto de las apariencias, porque los ladrones van con traje y corbata para no llamar la atención"

Por cierto... mi hermana trabaja para ellos.

Menos mal que para el mundo sólo cuenta el interior, porque con este exterior que me gasto, no hay Dios que ligue.

lunes, 4 de junio de 2007

Niños para siempre

Hace nada más y nada menos que veinte años, Santi Rex, Nacho Serrano, Antonio Estación y Enrique Búnbury se juntaron para formar un grupo, los Niños del Brasil. Cuando Héroes del Silencio fichó por Emi, Enrique tuvo que elegir. Y eligió el camino del éxito (Mal hecho, creo yo)

Es un grupo básicamente tecno-pop, pero ecléctico, que bebe de todos los estilos existentes sin miramientos. Letras con mensaje, y alguna canción para pasar el rato.

Una pequeña discográfica, Tirana, los contrató para publicar su primer disco: Del amor y del odio. Tal era su potencial, que Sony decidió comprar la discográfica para tenerlos en plantilla. Un sengundo disco, Mensajes al viento, les hizo consolidarse. Posteriormente llegaría Mundos en eclipse... el disco que iba a lanzarles al estrellato definitivo. Pero tensiones internas en la discográfica, y Jordi Estadella bailando "Viernes" en el Un-dos-tres, cortaron la promoción a mitad de proyecto.

Intentaron resurgir a base de discos autoproducidos... pero el proyecto Niños del Brasil se agotó, y durmió el sueño de los justos, quedando despierto en un puñado de corazones.


Veinte años han pasado. Y para celebrarlo, han vuelto a autoproducirse para sacar un maxi con cuatro temas, y han celebrado una fiesta de cumpleaños con un concierto por todo lo alto.

Y los que estaban ahí, siguen estando, Y otros que no estaban, han aparecido.

Yo me encontré cantando las canciones como cuando los problemas no existían, disfrutando como un enano, como el niño que no quiero dejar de ser. Y sobre todo, me encontré viajando en el tiempo, recordando las sensaciones de entonces, y como siempre que ocurren estas cosas, añorando esos tiempos, esas despreocupaciones, y esas experiencias.

Por una noche, volví a tener dieciséis años. Gracias

sábado, 2 de junio de 2007

De amor, relaciones y soledad

A pesar de todo, sigo creyendo en el amor. Creo que ahí fuera está la mujer que conforma mi otra mitad, que es aquello que no soy, que dará vida lo que ahora está muerto. Y tengo esperanzas de encontrarla, de ver en sus ojos lo que ando buscando, y que ella encuentre en los míos aquello que anhela.


Tenemos una visión romántica del amor, aunque basemos todo lo demás en el dinero. Somos unos románticos materialistas. Buscamos un amor para toda la vida, como antaño. Cuando nos enamoramos, juramos y perjuramos que será para toda la vida, sin tener en cuenta algunos detalles:

  • El matrimonio hasta que la muerte nos separe, se creó cuando los hombres vivían treinta, treinta y cinco años. Se casaban a los dieciséis, y pocos tenían que aguantarse más de quince años. Ahora, nos casamos a los veinticinco, treinta, incluso a los cuarenta, pero aun así... toda la vida puede significar medio siglo largo. O más. Pocos son los que aguantan sus convicciones tanto tiempo.
  • Dios, la palabra de Dios, las órdenes de los curas, eran cosas que nadie era capaz de dudar. Si te casabas, lo hacías ante Dios, no había otro modo, el divorcio ni se planteaba, el engaño era complicado. Si descubrías que te habías equivocado, la única opción era aguantar, hasta que la muerte de uno de los dos termine con el sufrimiento.
  • El hombre era el amo, y la mujer el objeto. Pegar a la propia esposa no tenía nada de malo. La esposa tenía como única función cuidar de la casa y del marido. Poco más podía hacer, y como había sido educada para ser así, no anhelaba otra cosa.

Además de todo esto, la unión se mide por parámetros económicos. Compartir los bienes, tener un hogar común, decidir los muebles a comprar... Porque las uniones más privadas, las que suponen cariño, amor, sexo, se están haciendo desde mucho antes de la formación de la pareja propiamente dicha.

Y la pareja ha de enfrentarse a un mundo diseñado por y para el dinero: la hipoteca es una unión mucho más fuerte que el matrimonio, vivimos al día, con problemas económicos, el trabajo ocupa demasiado tiempo y demasiada tensión... Discutimos más por cosas que por sentimientos.

Y la tentación está mucho más cerca que hace cincuenta años, el engaño está a la vuelta de la esquina, y la confianza cada día es más difícil.

Ya lo decía una que cree en las hadas: "Tal vez esa búsqueda se facilitaría si, desde la infancia, se proporcionase a los niños, en las familias y en los colegios, una educación sentimental y afectiva coherente, respetuosa y libre".