Dicen que en el futuro habrá máquinas que atrapen la voz y el laúd. Que podrás escuchar a los trovadores con un aparato en tu casa. Que podras ver y escuchar sus cánticos, aunque se encuentren más allá del fin del mundo.
Claro que también dicen que con un aparatito podrás hablar con quien quieras en el momento que quieras, que viajaremos a las estrellas, y que los carros recorrerán cientos de leguas en pocas horas, sin necesidad de ir tirados por caballos.
Pero eso será en el futuro (aunque creo que todo eso es imposible). De momento, sólo puedes escuchar al trovador en la plaza del pueblo. Y eso si tienes suerte de encontrarte en su camino.
Hace unos días llegaron a la ciudad unos trovadores que decidieron unir sus caminos para entonar sus cánticos al unísono. Como no les dejaron entrar en la ciudad, colgaron un cartel en las puertas diciendo que estarían a nuestro servicio en su campamento, a las afueras de la ciudad.
Muchos fueron los que pusieron excusas para no acudir. No poder dejar el trabajo ni tan siquiera una tarde o temor a los lobos que hay en el bosque. Algunos dijeron que no habían escuchado la noticia. Incluso hubo quien dijo que no eran buenos trovadores.
Fueron menos de cincuenta almas las que cruzaron las puertas de la ciudad. Algunos se conocían entre si, otros acudían en solitario. Pero eran almas que viajaban en paz y armonía, con un destino común. Pocos, pero suficientes para no temer a los lobos.
Llegamos a un claro en el bosque, con una hoguera en el centro. Nos sentamos alrededor. Los viejos amigos charlando y riendo, los nuevos, entrando timidamente en la conversación. Y el bufón de turno haciendo lo único que sabe hacer.
Al momento llegaron los trovadores. Al principio un poco decepcionados por haber reunido a tan poca gente, pero contentos por poder llamar amigos a los pocos presentes.
Se sentaron junto al fuego, junto a nosotros. Cogieron sus guitarras, lus laúdes, sus tambores y sus cajas de ruidos mágicos, y nos transportaron a un mundo donde no hay penas ni sufrimientos, donde las brujas no mueren en la hoguera, y donde el rey bebe hidromiel con el campesino.
Fue una noche donde nos prometieron el paraíso, y ciertamente eso fue lo que conseguimos durante una corta pero intensa noche.
Cuando terminaron sus odas, ofrecieron su hospitalidad y su cerveza a todo aquel que quiso quedarse. Por desgracia, para mi era momento de partir.
Regresé solo a la ciudad. Pensativo, melancólico, pero contento. Porque cuarenta almas unidas tienen más poder que cien mil cuerpos.
sábado, 27 de octubre de 2007
martes, 16 de octubre de 2007
Muros vacíos
Serj Tankian - Empty walls
Escojo este video, por el mensaje.
Es una representación de la historia reciente de Estados Unidos, desde los antentados del 11-S hasta la violencia en Irak
Da muuuuucho que pensar
lunes, 8 de octubre de 2007
Eingel, llévame junto a ti
Niños del brasil. Estrella fugaz
Eingel, llévame junto a ti
muéstrame un cielo en el que poder vivir
Eingel, llévame junto a ti
muéstrame el cielo, quiero escapar de mi y no volver
Eingel, llévame junto a ti
muéstrame un cielo en el que poder vivir
Eingel, llévame junto a ti
muéstrame el cielo, quiero escapar de mi y no volver
lunes, 1 de octubre de 2007
Magia negra
Alex y Cristina - Chas! y aparezco a tu lado
Puede que así sea el auténtico amor. Un deseo que anhelamos se convierta en realidad.
No, no se puede controlar. Ni creo que nadie quiera. Al menos, nadie que esté enamorado.
Pero que un espíritu que sólo se hace de carne y hueso cuando ella quiere espante a tus ligues... eso es muy cruel
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