El mundo ha cambiado. Los valores han cambiado. Ya no importa tanto qué eres, lo importante de verdad es qué tienes y qué aparentas.
Y los niños cada vez lo aprenden antes. Porque ven que es lo que hay que hacer para conseguir más.
Y crecen antes de tiempo, pierden enseguida la inocencia, y entran en el mundo de la competición nada más comenzar su relación con otros niños. Competición que es aplaudida por todos los estamentos... porque así saldrán mejor preparados, dicen.
Y poco tardan en descubrir que en este mundo sólo cuentan dos cosas: el sexo y el dinero.
Y claro... en un mundo moderno, los cuentos clásicos han perdido mucho de su sentido... porque poco hay que fijarse para ver que:
- Campanilla era una desgraciada porque Peter Pan solo tenía ojos para Wendy. Así que una noche se metió en su cama e hicieron el amor hasta que a Peter se le acabaron las fuerzas. Naturalmente, no le dijo nada a Wendy, que se enteró al ver el video que le llegó anonimamente a su correo.
- El príncipe, al ver a la Bella Durmiente ahí, tan bella, tan indefensa, no pudo resistir sus impulsos, y se la benefició allí mismo antes de despertarla con el famoso beso.
- Blancanieves era un auténtico putón, y disfrutaba sabiendo que la espiaban mientras se masturbaba. La madrastra no podía permitirse no ser el centro de atención, así que contrató a un sicario para que acabara con ella. El sicario, en lugar de eso, la violó y la dejó abandonada. Los siete enanitos se la llevaron a su casa y las orgías fueron impresionantes hasta que llegó un príncipe y ella se fué con él por su dinero.
- El tercer cerdito era un promotor y especulador, que le alquiló a sus propios hermanos unas casas que no se tenían en pie. Mientras él vive en un lujoso chalet, sus hermanos no tienen ni para comer, porque todo su sueldo se va en el alquiler. El lobo es el cobrador, y si no pagan, lo pasarán muy mal.
Que viva la imaginación y el romanticismo. Y que los niños quieran ser futbolistas, y las niñas modelos.
